Los sueños vivos

Quiero ser tu tierra

Allí, donde todo retumba contrayéndose y dilatándose siento las patas de una mariposa como se posa levemente sobre un suelo firme. Sus alas navegan como un barco por laberintos de un líquido tan espeso como rojo, cual pájaro libre buscando su nido.

Sus antenas rozan mi interior. Pugnan con mi vestido perenne en busca de ti.

Pues tu eres la causa de su existencia.

Me topo con tu mirada desnuda, tan desnuda como nosotros, como la tierra del bosque.

Queriendo ser tu aire. Queriendo ser tus pulmones

Pronto tu mano sale en busca del nuevo mundo, topándose con dos lagos cercanos, surcados por una blancura lunar para , en su epicentro más absoluto formar una masa densa y negra que te observa, que te apunta sin señalarte.

Tus dedos resbalan  por una cuesta fácil de escalar y en la cima, esperándote solo a ti aparece una vista privilegiada de una tierra cobriza uniforme, con sedosas montañas y mesetas.

Y tu, dispuesto a ser el conquistador de todas ellas emprendes un viaje de no retorno lanzándote al precipicio, embestido por una brisa cálida que te lleva más allá, donde hay un abertura húmeda y rosácea en la tierra que desprende un sonido único al alejarte de ella.

Caes y te sujetas al saliente de una montaña mucho mas suave que la anterior, que reacciona al calor de tu cuerpo elevándose, despertándose de una narcosis proporcionada por la soledad. Un terremoto de estremecimiento hace temblar el suelo que exploras, maravillándote con la ley Causa-Efecto.

 Emprendes tu camino encontrándote por un laberinto oscuro de enredaderas que simulan unas ramas anhelantes de cielo, adentrándote en una cueva donde el calor y la humedad es sofocante. Resbalas, te deslizas , acaricias una tierra extraña que consigue llamar tu atención mas que cualquier otra. Fascinado la besas con la promesa de volver cuando todo lo que se encontraba en tu vista fuera conquistado.

Con una marcha más rápida sigues con tu cometido, surcando una larga tierra , observando a tu lado a su gemela. Finalmente colisionas con una pendiente que, ascendiendo, no sin esfuerzo, te lleva a un lugar muy similar con el cual empezaste, una cima con vistas a la soledad. A la nada, precipitándote a la caída deslumbrado por la tierra conquistada. Abandonándome a mi suerte y al desamparo

Dándome cuenta de algo : Quiero ser tu tierra

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