Soy un árbol
El viento me trajo tu presencia
Y con el, un cálido verano vino
Estabas ahí, sin estarlo
En cada orilla nos amamos
Viniste como el silencio: sigiloso y fuerte
Te ví y lo supe entonces.
Te amé bajo la densa noche. Vida mía, aún te amo.
Fueron tus manos como llamas las que me vistieron
No supe si eran ángeles lo que caía del cielo
O las lágrimas de un dios afligido
Bajo un lúgubre cielo estaba, bajo tu cuerpo hubiera querido
Es cierto, lo supe entonces al verte.
Fuiste como un águila esquiva
Y el viento te trajo a mi lado
Pues eres al olvido invulnerable
Pese que a el te hubieses regalado.
Dejemos de ser futuro, dejemos de ser pasado
Amado mío, simplemente seamos
Y el mundo será con nosotros
Seré tu nido, águila que libre vuelas
Hogar del desamparo
Una lumbre asesina de invierno
La flor rebelde de un otoño lejano
¡Quién me viera caer en tus ojos y no querer levantarme!
Me viste y lo supiste entonces
Enmascarado de silencio su presencia pesaba
Ahogaba el miedo nuestra voz despreocupada
Y bajo un techo níveo besaste mis labios
Fuiste la savia que precisa el árbol
Por ti fuí olivo, por ti fui naranjo.